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Porsche - Para quitarse el sombrero

Para quitarse el sombrero

Cabriolet, Targa, Roadster, Speedster o Spyder… Porsche siempre tiene a punto una solución especial para la conducción con techo abierto. He aquí un resumen de los distintos sistemas de cubierta y su desarrollo.

Descubierto. Así fue el primero y así es también el más reciente. 66 años separan el legendario 356 Número 1 de Ferry Porsche del nuevo 911 Targa. 66 años durante los cuales los conductores de un Porsche han tenido la posibilidad de fundirse con el exterior –en un Cabriolet, un Targa o un Roadster– y oír, ver, sentir y oler sin filtros. Una experiencia al volante que no podría ser más primigenia, directa e intensa. Pura esencia Porsche.

Para los momentos más tranquilos, está la cubierta, también desde hace 66 años. La capota del Número 1 y el techo del 911 Targa tienen una cosa en común: la funda exterior de tela. Lo que les diferencia es la composición del tejido… y lo que se oculta debajo de él. Hoy en día, la capota de un Porsche es un microcosmos formado por los materiales más nobles, tecnología innovadora y la cinemática más refinada. Desde hace 66 años, el desarrollo de la cubierta es una más de las competencias centrales de Porsche.

Y es también una cuestión de personalidad. Tan peculiares como los distintos deportivos son los diseños de sus respectivas cubiertas. Mientras que el Boxster tiene la suya propia, el 911 tiene dos: una para el modelo Cabriolet y otra para el modelo Targa. Y una vez más, el súperdeportivo 918 Spyder se abre de manera distinta. ¿Y quién no recuerda los curiosos techos del Boxster Spyder y de los distintos 911 Speedster?

2014
911 Targa (991)

Al quitar la cubierta, esta se pliega en Z, pasa por detrás del arco fijo y se guarda en la parte trasera debajo de la cúpula de cristal, todo ello de forma totalmente automática

Entre todas estas cubiertas, lo último de lo último es la capota de arcos plegables del actual 911 Cabriolet. Con ella, Porsche ha marcado una nueva pauta en lo que se refiere a capotas plegables. «Se trata de la capota de mayor calidad actualmente», afirma Heinz Soja, Jefe del Departamento de Desarrollo Cubierta-Mecánica y un equipo de 17 personas dedicado al desarrollo de sistemas de cubierta. Con una silueta idéntica a la del techo del cupé, la capota de tela del cabriolet traza una elegante curva desde el marco del parabrisas hasta la tapa de la caja donde queda guardada. Ni los arcos se notan debajo de la tela ni hay componentes que interrumpan la fluidez del diseño. «La forma del cabriolet es tan perfecta como la del cupé», declara Soja con entusiasmo. «Es algo que no tiene ningún otro».

2012
911 Cabriolet (991)

El sistema de paneles plegables hace que, cerrado, el descapotable tenga la misma silueta que el cupé. El plegado automático en Z funciona hasta los 50 km/h

1996
Boxster (986)

Primera cubierta de serie con plegado en Z (semiautomático). Gracias al plegado en forma de Z, se guarda en el alojamiento de la cubierta con la cara exterior haciendo de tapa

Son los arcos plegables los que lo hacen posible. El techo, de tela a excepción de las piezas laterales, se extiende sobre una superficie sólida formada por cuatro segmentos individuales de magnesio que se unen directamente unos con otros. «En cualquier capota de Porsche, la ligereza constructiva es esencial», explica Soja. «Como menos masa hay en la parte superior, más abajo queda el centro de gravedad». Si para un deportivo esto es algo fundamental, para un Porsche es parte del ADN.

Con la capota cerrada se disfruta de una temperatura y un silencio más parecidos que nunca a los del cupé. Bajo el forro exterior de tela, una capa de butilo impermeabiliza totalmente el techo. A continuación, una esterilla aislante se extiende por toda la superficie garantizando el aislamiento térmico y acústico. El cielo interior de los segmentos del techo está cubierto por un revestimiento estable. Las piezas laterales están totalmente recubiertas de un cielo lateral interior de tela. Gracias a él, cuando la capota está puesta no se ve ningún elemento constructivo. Y aún hay otro detalle que hace de la capota del Porsche 911 Cabriolet un concepto único: el paravientos rebatible integrado accionable eléctricamente. «Algo», dice Soja, «que tampoco tiene ningún otro vehículo de 2 x 2 plazas».

También al concebir el techo del nuevo 911 Targa hubo una idea central para los ingenieros de desarrollo: que la cubierta del Porsche se pudiera manejar sin esfuerzo alguno. El resultado es un techo con una parte central que se abre de manera totalmente automática y una luneta móvil, ambos coreografiados de forma espectacular. El techo del Targa es tecnología punta. Este techo de tela con los dos arcos plegables de magnesio procede, en gran medida, del modelo Cabriolet. «Nuestros clientes quieren la estética que da la tela. Se debe poder ver que se trata de una capota plegable», explica Soja. Desde hace muy poco, Porsche tiene su propia ingeniera textil, encargada de diseñar las capotas del futuro. Entre otras cosas, su tarea es responder a preguntas tales como: ¿Qué aspecto debe tener la costura perfecta?, ¿cómo se puede mejorar aún más la apariencia de los tejidos de alta calidad?, ¿cómo es posible perfeccionar los puntos de intersección?

1982
911 SC Cabriolet

La cubierta del primer 911 totalmente descapotable se manejaba manualmente. Debido a que se plegaba en forma de K, cuando estaba abierta se necesitaba una lona para protegerla

1965
911 Targa

Como descapotable de seguridad con arco de protección, el Targa tenía un techo de vinilo que se extraía y, hasta 1968, también una luneta trasera de plástico plegable (detalle)

Las capotas de Porsche no escatiman superlativos. De cerrada a abierta en menos de diez segundos… y además, como en el 911 Cabriolet, a una velocidad de hasta 50 km/h. Y viceversa. Todo un récord. Ningún roadster tiene un techo totalmente automático tan rápido como el del Porsche Boxster. Este récord también es fruto de la ligereza constructiva. El marco delantero de magnesio de la capota del Boxster, además de reducir el peso, está diseñado para cubrir la capota cuando esta se encuentra recogida. Con ello se elimina la tapa de la capota y el peso que esta implicaría. La capota del roadster es, además, absolutamente silenciosa. Para la capota del actual Boxster, Porsche ha empleado una tela especial acústicamente aislante que reduce claramente el ruido dentro del habitáculo.

1962
356 B Cabriolet

En 1950, al iniciarse la producción en serie, el 356 también se ofrecía como descapotable con cubierta plegable. En el 356 B, la ventanilla trasera se podía abrir mediante una cremallera

Pero Porsche también puede ser de otra manera. Más purista. El carácter de cada deportivo es el que decide. En el caso del 918 Spyder por ejemplo tenemos dos planchas rigídas de carbono que se extraen manualmente sin ningún tipo de servoasistencia. Con ello no sólo se reduce el peso sino que también se baja el centro de gravedad, algo innegociable en cualquier súperdeportivo Porsche. El 911 Speedster de 2010 tenía en cambio una cubierta ligera y fácil de manejar, una obra maestra de la cinemática que era rigurosamente fiel al carácter purista del Speedster. Esta cubierta de alta calidad se podía limpiar en un túnel de lavado, soportaba el clima invernal y, ni quitada ni puesta, limitaba en modo alguno la velocidad del vehículo.

Por el contrario, la cubierta del Boxster Spyder del año anterior era poco más que una protección contra el sol y la climatología. Diseñado ante todo para circular descubierto, este biplaza tenía una cubierta de tela plana y muy ligera. La tela se extendía sobre un marco de carbono que podía plegarse con unas pocas maniobras. Los diseños de cubiertas de Porsche despiertan gran interés. «No sólo para coches, sino que también para yates nos han pedido que diseñemos capotas», cuenta Soja. Pero Porsche tuvo que rehusar este proyecto. Los deportivos descubiertos tienen prioridad para nosotros.

Texto Peter Weidenhammer
Ilustración Jan Bazing