En 2003, Porsche lanzó al mercado el Porsche Cayenne, el primer vehículo totalmente apto para la conducción todoterreno. En un principio, estaban disponibles las variantes Cayenne S y Cayenne Turbo.
La carrocería de la gama SUV se fabricó en chapa de acero completamente galvanizada. Sus cuatro puertas grandes permitían una entrada cómoda a los cinco asientos. El espacio para el equipàje tenía un volumen de unos 540 litros. Con los asientos traseros plegados, se podía ampliar hasta 1.170 litros.