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Porsche - «No hay mejor socio»

«No hay mejor socio»

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Uno de los 356 B Cabriolet de 1961 vendidos por Jebsen.

Todo empezó en 1955 con la venta de cinco Porsches en Hong Kong. Actualmente, Jebsen Motors opera en nueve centros Porsche en China y es uno de los mayores distribuidores de la marca en todo el mundo. Una entrevista con su presidente Hans Michael Jebsen sobre una extraordinaria colaboración.

Señor Jebsen, desde hace 60 años su empresa trabaja en estrecha colaboración con Porsche. ¿Cómo se ha desarrollado esta relación comercial a lo largo de un periodo tan prolongado?
Todo funcionó muy bien desde un principio y es que las dos empresas compartimos los mismos valores: cumplir con la palabra dada, permanecer unidos tanto en los buenos como en los malos tiempos y no tomarse al pie de la letra lo establecido en el contrato, pues en cuanto se actúa así es que algo va mal. Al igual que en un matrimonio. Estamos orgullosos de que nuestras empresas hayan permanecido unidas a lo largo de tiempos no tan buenos. En la actualidad, el futuro se presenta muy prometedor en nuestros mercados, pues las ciudades crecen y, con ellas también una población ávida de consumo que sabe apreciar las virtudes de un Porsche.

¿Cómo empezó todo?
La idea surgió cuando mi padre conoció a Ferry Porsche en 1954. Un año más tarde el proyecto se puso en marcha con cinco coches. Hong Kong no era entonces un gran mercado y su red de carreteras era diminuta, pero el mercado fue creciendo poco a poco a lo largo de 20 o 30 años y el número de ventas de coches pasó de 20 a 50, después a 70 y finalmente a 100. Para Porsche esta cifra era más bien insignificante, pero cuando en las décadas de los setenta y ochenta empezó a despegar la economía de Hong Kong, Porsche amplió su oferta con el Boxster y el Cayenne. A todo esto se sumó en 2003 la apertura del mercado interior chino, lo que hizo que las cifras de ventas se dispararan, alcanzando una dimensión totalmente nueva. Como resultado de ello, China es en la actualidad el segundo mercado más importante de Porsche.

En un sector tan dinámico como este, resulta muy destacable el hecho de mantener una relación comercial tan estable.
Sí, las claves para ello son la franqueza, estar siempre abiertos al diálogo y, sobre todo, la lealtad. Tenemos muchos empleados cuyos padres y abuelos trabajaron también con nosotros. Este es, por ejemplo, el caso de nuestro gerente actual. Las buenas relaciones comerciales no son, ni muchísimo menos, una mera cuestión de números, sino que se basan más bien en la confianza y la fiabilidad. El hecho de ser uno de los socios más antiguos de Porsche nos llena de orgullo y gratitud. Orgullo por poder trabajar con uno de los fabricantes de coches más fascinantes del mundo, y gratitud porque esta colaboración se produzca aquí y ahora, en este asombroso mercado donde cada día es diferente y la gente es siempre fuente de inspiración.

¿Qué define hoy en día esta colaboración?
Para nosotros, Porsche constituye un puntal clave en muchos aspectos. En lo que respecta a inversiones, empleados, cifras, cursos de formación, nuevas tecnologías o nuestra imagen en Hong Kong y el resto del país, podemos aprender mucho de Zuffenhausen. También por ello nos sentimos agradecidos. Además, Porsche siempre se ha caracterizado por un trato agradable y un ambiente de trabajo familiar.

Y a propósito de familia, ¿por qué llevan tanto tiempo los Jebsen viviendo en Hong Kong?
Porque Hong Kong es maravillosa. Mi bisabuelo fue el primero de la familia en descubrir esta ciudad y desde ese momento no dejó de frecuentarla. Sus visitas se hicieron más asiduas en la década de 1860 cuando estableció aquí un puesto comercial y, finalmente, en la década de 1890, decidió fundar aquí una sociedad comercial con quien había de convertirse en su cuñado. Ellos fueron los dos primeros socios de la Jebsen Company, que más tarde también se dedicaría al transporte naval. Ya antes de la Primera Guerra Mundial, la costa sur de China se convirtió en el segundo hogar para mis antepasados, que llegaron aquí como alemanes procedentes de la parte sur de Jutlandia, hoy perteneciente a Dinamarca. Con el tiempo, Hong Kong se convirtió en nuestra primera residencia y desde entonces hemos permanecido aquí en los buenos y en los malos tiempos.

¿Qué es lo que más le gusta de esta ciudad?
Si hay en el mundo una sociedad abierta, está en Hong Kong. Es una de las pocas meritocracias verdaderas que hay en el mundo, es decir: aquí no tiene ninguna importancia quién eres ni de dónde vienes. Lo único que importa es lo que puedes aportar y da igual que lleves aquí cuatro generaciones o cuatro días. Hong Kong pertenece a China, pero constituye un caso especial que aúna lo mejor de dos mundos. Y además es el lugar con mayor densidad de Porsches por habitante, un dato que, desde luego, dice mucho sobre las expectativas de la gente de aquí.

¿Qué modelo conduce usted?
Un Cayenne y un Panamera. Siendo distribuidor de Porsche tengo la suerte de poder elegir. Mi mujer conduce aquí un Cayenne y en Europa un 911 Carrera 4S Cabriolet. ¡Y corre bastante más que yo!

¿Y su modelo favorito?
Esta es una pregunta difícil de responder porque hay muchos modelos muy bonitos. Es casi como preguntar por el vino favorito. Cuando en 1995 celebramos el 40º aniversario de nuestra filial Jebsen Motors, me compré un 911 Speedster en el color especial «melocotón» y con él viajé, una noche de primavera, de Stuttgart a Dinamarca. ¡Jamás lo olvidaré! Y jamás me desharé de ese coche… el sonido de su motor boxer refrigerado por aire es sencillamente único.

Hoy en día las tecnologías respetuosas con el medio ambiente se imponen cada vez más. ¿Cómo influye esto en el mercado de Porsche en Hong Kong?
Se trata de un proceso dinámico. Porsche ha ido siempre a la vanguardia del desarrollo técnico y, en mi opinión, así seguirá siendo en el futuro. Nos encontramos ante un gran cambio en la concienciación ecológica, y con sus modelos híbridos Porsche está muy bien preparada para afrontar este cambio. Este aspecto es cada vez más importante en metrópolis como Hong Kong y en muchos otros lugares de China.

¿Y cómo son las perspectivas de futuro para Jebsen y Porsche?
Buenas. El futuro no lo determinan únicamente las cifras de venta de vehículos nuevos. También hay que atender las necesidades (por ejemplo, en cuanto a servicio técnico o financiación del coche usado) de una clientela cada vez más exigente que, además, cada vez tiene también más posibilidades donde elegir. Se trata de ir siempre un paso por delante de una competencia que va en aumento. Así pues, la cosa sigue siendo emocionante. En cualquier caso, no nos podemos imaginar un socio mejor que Porsche. Si tuviésemos que empezar otra vez de cero, volveríamos a llamar a la misma puerta.

Entrevista Rosheen Rodwell
Fotografía Chris Lusher

Hans Michael Jebsen comenzó a trabajar en 1981 en la empresa familiar Jebsen & Co., donde desde el año 2000 ocupa el cargo de presidente. Esta empresa comercial fundada en 1895 distribuye bienes de consumo e industriales en todo el mundo, y desde 1955 también automóviles de Porsche en China a través de la filial Jebsen Motors.