El valle de los talentos
 

El valle de los talentos

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Tráfico urbano: en el barrio financiero de San Francisco, los bancos se mezclan con start-ups y empresas tecnológicas.

Ocho millones de habitantes, miles de empresas emergentes, miles de millones de dólares de capital riesgo. Silicon Valley es la Babel de la era digital, semillero de genios y meca de visionarios. Y entre ellos, colaboradores de Porsche Digital Inc. Visitamos el futuro. Para ello visitamos con Thilo Koslowski, CEO de Porsche Digital, un mundo nuevo y viejo a la vez. «Hay que adentrarse en Silicon Valley para comprender qué hay realmente detrás de toda esta euforia».

7.58 horas, epicentro: Palo Alto. Los rostros de casi todos los clientes de las cafeterías diseminadas a lo largo de la University Avenue en Palo Alto están iluminados por la pálida luz que desprenden las pantallas de sus portátiles y smartphones. Frente a las barras se forman colas de mujeres y hombres atareados que envían correos electrónicos, chatean y trabajan en sus redes. Todos se comunican, ya sea digitalmente o por la vía analógica tradicional. En el aire flotan conversaciones apasionadas sobre nuevas páginas web, propuestas de diseños, ofertas de trabajo, paquetes de acciones… Entre el gentío encontramos a Thilo Koslowski. El director de Porsche Digital volvió hace cuatro días a EE.UU., donde Porsche acaba de dar un paso más en su ofensiva hacia la digitalización con la creación de Porsche Digital Inc. con sede en Santa Clara, en el californiano Silicon Valley. El objetivo es identificar y definir más rápidamente las estrategias y tendencias de la digitalización en el mercado estadounidense. Hoy, Koslowski se reúne con varios socios y fundadores de distintas start-ups que se han ido instalando en el corazón de Silicon Valley. En la región metropolitana que rodea las ciudades de San Francisco y San José no solamente se han establecido marcas globales como Apple, Facebook o Google. La Universidad de Stanford, situada en las inmediaciones de Palo Alto, es una de las forjas de empresas emergentes de más éxito del mundo.

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Power Walking: en el campus de gigantes tecnológicos como Google siempre reina un bullicio creativo.

Se espera que cerca de 100 colaboradores de Porsche Digital Inc. establezcan próximamente alianzas con líderes e innovadores tecnológicos, colaboren con sociedades de capital riesgo y sondeen posibles participaciones en empresas jóvenes que junto con Porsche puedan aportar ideas y soluciones para el futuro digital. Thilo Koslowski sigue viviendo en parte en Silicon Valley, lugar que conoce casi como Alemania, su país natal. «Aquí se da la combinación perfecta de capital, conocimiento y ganas desenfrenadas de experimentar, y ello nos permite valorar cómo reacciona el mundo ante el nuevo estilo de vida digital. Es algo que no se puede experimentar como visitante, hay que vivirlo».

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Power Lunch: Thilo Koslowski (dcha.) y su colaborador Stephan Baral en la cafetería de Samsung.

10.35 horas, Sand Hill Road. Licenciado en Economía, Koslowski ha trabajado casi 20 años para la consultora tecnológica Gartner Inc. en California, donde llegó a ocupar el cargo de vicepresidente y practice leader de automoción y movilidad inteligente Mobility, un área que fundó en Silicon Valley en 1997. En la primavera de 2016, se pasó a Porsche y hoy ha quedado con Stacy D’Amico, socia de la famosa empresa Andreessen Horowitz para Venture Capital (VC) en la Sand Hill Road. Esta calle de las colinas que dominan Palo Alto es la primera dirección para obtener fondos de capital riesgo, sin los cuales la mayoría de ideas que se gestan en Silicon Valley nunca se harían realidad. «La masa crítica de mentes creativas de la región permite detectar y comprobar tendencias antes que en cualquier otro lugar del mundo. Aquí no existe la palabra fracaso, y eso está muy bien. Se trata de asumir riesgos para aprender y mejorar cosas para que la siguiente versión tenga éxito», explica Koslowski, quien ya en Gartner contribuyó a la transformación digital del sector de la automoción. Actualmente mantiene para Porsche Digital Inc. contactos con socios de capital riesgo como las empresas Andreessen Horowitz, Google Ventures o Sapphire Ventures, el brazo financiero de la compañía informática SAP, para localizar juntos las start-ups más prometedoras, es decir, aquellas que puedan satisfacer las exigencias de marca de Porsche y ayuden a influir en la experiencia de futuro del cliente. Koslowski está convencido de que «el espíritu del Valley, sumado a la calidad y el pensamiento sostenible del fabricante alemán de deportivos más éxitoso dan como resultado una combinación muy prometedora».

12.15 horas, Porsche Digital Inc. Todavía son solo un puñado de colaboradores los que trabajan para el establecimiento de Porsche Digital Inc. en Silicon Valley. «El coche es el dispositivo móvil del futuro por excelencia, y nosotros estamos en el lugar donde se está creando el futuro», dice Koslowski. «Porsche y el Valley tienen mucho en común. La empresa nació en un garaje. Se fundó para hacer realidad una ilusión mediante una gran pericia técnica. La experiencia del cliente siempre ocupa un lugar central. Y, naturalmente, en un mundo regido por los datos el software y los algoritmos también han entrado en los nuevos motores. Con ello, la fascinación por la marca adquiere una nueva calidad».

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Cita con Thilo Koslowski (3º por la izq.): la start-up Chain Inc. desarrolla tecnologías para documentar transacciones de manera segura.

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Abiertos a la novedad: en las grandes salas de oficina siempre se da la oportunidad de intercambiar ideas. Por ejemplo, con Thorsten Hayer, colaborador del equipo de Koslowski.

14.30 horas, Chain Inc. Para desarrollar el futuro de la movilidad inteligente, hay que ir más allá de los modelos de negocio tradicionales. Las blockchains, nacidas como cuaderno de bitácora para la moneda virtual bitcoin, son un ejemplo de cómo se puede seguir mejorando la experiencia automovilística en el siglo XXI. En este sistema de contabilidad electrónica se registra cada transacción digital de Chain Inc. para que sea rastreable, tanto si se trata del número de vehículo o propietarios anteriores, el historial de mantenimiento o posibles micropagos para servicios de lifestyle. El software de Chain podría llevar el registro con el mayor rigor y fiabilidad. Hasta hoy, esta tecnología solamente la usan bancos y bolsas, pero también abre nuevas oportunidades para la movilidad inteligente, tal como comenta Koslowski en una reunión con colaboradores de Chain. Al típico estilo de Silicon Valley, el equipo se sienta en una amplia oficina, mientras las salas de reuniones flotan sobre sus cabezas como si fueran casas en árboles. «Somos como el líder de una banda que busca buenos músicos para tocar las mejores canciones», dice Koslowski para explicar la estrategia de aproximación a las start-ups. «La tecnología debe aliviar a las personas y posibilitar nuevas experiencias. Para desarrollarse en este sentido, Porsche debe pensar de antemano y atreverse a experimentar».

15.02 horas, en el coche. Silicon Valley no es solamente trabajo y ordenadores. También es un entorno magnífico bañado por el océano Pacífico, entre costas salvajes y cordilleras, con puertos de montaña intransitables por culpa de la nieve hasta bien entrada la primavera. «Cuando te despiertas aquí y ves este cielo azul, no puedes evitar inspirarte. Por algo llaman a California el ‹Golden State›. En un abrir y cerrar de ojos, puedes dejar atrás la oficina o una reunión y trasladarte a la naturaleza para liberar tu espíritu», afirma con entusiasmo Koslowski. «Este entorno tan fantástico te marca. Ya sea paseando por la playa o conduciendo con uno de mis viejos 911 por un circuito: estas excursiones me inspiran las mejores ideas».

16.00 horas, Halo Neuroscience. La digitalización brinda a proveedores de alta gama como Porsche la oportunidad de combinar los mundos psicológico y virtual para crear nuevas experiencias. Con el dispositivo de Halo para feedback neuronal se pueden medir corrientes cerebrales. Por ejemplo de deportistas de élite para mejorar sus resultados a partir de su análisis. «Nuestro objetivo es optimizar el rendimiento de la persona, y no solamente en el esquí o el baloncesto, sino también en el deporte del motor. Al fin y al cabo, el automóvil es una ampliación que ayuda a la persona a dar más de sí», afirma Daniel Chao, director general y cofundador de Halo, al mostrar a Koslowski su dispositivo. Este se asemeja a unos auriculares y ha recibido ya distintos premios de innovación. «El mejor rendimiento siempre se consigue en la competición. Para nosotros son los deportistas de élite, para Porsche, las carreras». A Koslowski le inspira el beneficio potencial. «Sin duda, en el futuro habrá más interfaces directas entre la persona y la máquina, yendo más allá de la pantalla táctil o el habla. Registrar el pensamiento del conductor para ofrecerle más potencia, seguridad y salud al momento podría ser una prometedora posibilidad que estamos ya persiguiendo». En el mejor de los casos, un vehículo inteligente debería saber qué necesitan sus pasajeros y ofrecerles sin demora y, sobre todo, de manera autónoma, la ayuda adecuada o el servicio más apropiado.

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Alma máter de la innovación: la Universidad de Stanford es uno de los semilleros creativos de Silicon Valley.

18.27 horas, Samsung. La nueva sede de Samsung en Silicon Valley tiene 10 pisos de altura y se halla en San José, donde desde su inauguración en verano de 2015 trabajan unas 700 personas, aunque tiene capacidad para 2.000 colaboradores. El fabricante coreano de productos electrónicos ha establecido conscientemente su centro de investigación y desarrollo junto a gigantes del Valley como Apple o Nvidia. «La digitalización requiere una mente abierta. Para ello se necesitan colaboraciones y modelos de negocio nuevos, ya que nadie puede hacerlo todo a solas», explica Koslowski al salir de su reunión. «Las diferencias entre socios y competidores son cada vez más difusas. Hay que mantenerse abiertos a todas las partes para construir un nuevo ecosistema en torno al aprovechamiento inteligente de los datos y servicios». Para él, esto no entraña ningún peligro, sino que supone una oportunidad magnífica: «Porsche tiene la suerte de ser una de las pocas marcas con las que, todavía hoy, sueñan tanto niños como adultos».

Texto Steffan Heuer
Fotografía Serge Hoeltschi