Con el 911 Carrera, conocido internamente como la generación 996, Porsche presentó un digno sucesor del clásico. Aparte del nombre 911 Carrera y el motor bóxer de 6 cilindros ubicado en la parte trasera, la nueva gama de modelos no tenía nada en común con el 911 anterior.
En general, la carrocería del 996 era de un tamaño bastante mayor. Se utilizaron chapas de acero galvanizado y aceros de alta resistencia para reforzar la carrocería por ambos costados. Los retrovisores laterales de la nueva serie se fijaron delante de las ventanillas laterales, y no directamente en las puertas.
El capó, los faros delanteros con luz de cruce y de carretera, intermitentes y luces antiniebla, las aletas delanteras y las puertas del 911 Carrera eran idénticas a las del Boxster, debido al diseño común de las piezas.
La generación de motores de la gama estaba refrigerada por agua.