Porsche - GT4 El rebelde

GT4 El rebelde

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Los elementos distintivos del GT4: aletas en las entradas de aire laterales y un poderoso alerón en la parte trasera

Purista, rápido, emocional: en el nuevo Porsche Cayman GT4, el frenesí del motor central se suma al ADN de la competición. El retoño más joven del departamento de carreras de Porsche es puro disfrute. Sin concesiones.

El suelo es oscuro y brillante. A izquierda y derecha del largo pasillo, tras grandes ventanales de cristal, se suceden los talleres. El ambiente es ultratecnológico y muy limpio. Las herramientas están alineadas como si fueran instrumental quirúrgico y, sujetos en bancos de montaje, se ven motores y componentes del tren de rodaje. Son las últimas horas de una tarde de viernes y, aunque el fin de semana está al caer, en el departamento de competición de Porsche reina una atmósfera de trabajo e intensa concentración.

El coordinador del proyecto GT, Andreas Preuninger, avanza por el corredor y se detiene ante una puerta: «En el equipo GT siempre habíamos acariciado la idea de trabajar con el Cayman, pues la ubicación central de su motor lo hace muy interesante desde el punto de vista de su concepción. Es extremadamente manejable, un portento de diversión. Ya era hora de darle los atributos necesarios para competir…» Empuja el picaporte y, guiñando un ojo misteriosamente, se apoya contra la puerta. La habitación está oscura. Solamente la luz del pasillo arroja un tenue resplandor sobre el suelo, las paredes y la silueta de un vehículo pintado de amarillo. La puerta se cierra detrás de nosotros y quedamos a oscuras.

Busca a tientas el interruptor de la luz. Un instante después, las lámparas de neón del techo se encienden y bañan la estancia con una intensa luz, casi tan blanca como la de los hospitales. Clavamos los ojos en el Cayman situado a unos pasos de distancia y nos quedamos sin habla. Diseñado con líneas agresivas y agazapado en actitud combativa, el vehículo aparece ante nosotros con unas grandes ruedas tipo GT3, aletas en las entradas de aire laterales y un poderoso alerón en la parte trasera. El coordinador del proyecto GT percibe satisfecho nuestra estupefacción y pone los brazos en jarras con desenfado: «Este automóvil es nuestro mensaje para un círculo de fans de Porsche que ha adquirido especial importancia para nosotros: los aficionados a competir en carreras. El Cayman GT4 es nuestra manera de decirles: ¡Os hemos escuchado!» Mientras nos embebemos del carisma atlético del Cayman, Preuninger nos explica el concepto: en la era de las tecnologías modernas, para desarrollar automóviles de carreras y coches de carretera decididamente deportivos, ya no se aplica a rajatabla esa norma que dice «adelgaza, aligera, elimina lo superfluo y el coche ganará automáticamente en velocidad». «Sin embargo, en el caso del Cayman GT4 la hemos respetado rigurosamente. Por ejemplo, sólo está disponible con caja de cambios de seis marchas».

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Los elementos distintivos del GT4: aletas en las entradas de aire laterales y un poderoso alerón en la parte trasera

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Posición de ataque: el motor en el centro y el centro de gravedad abajo; el GT4 está 30 milímetros más cerca del suelo

Preuninger abre la puerta del conductor y nos invita con un gesto a entrar en la cabina. Un momento después, estamos sentados detrás del volante. Al examinar lo que nos rodea descubrimos que las puertas se abren con unas sencillas cintas en vez de con las manillas tradicionales. Absortos en nuestros pensamientos, movemos hasta la siguiente posición la palanca de cambios, que ahora es más corta. Fuera del vehículo, el ingeniero apoya los antebrazos en el techo y mira curioso hacia el interior: «Nuestros modelos 911 GT3, formidablemente rápidos, han abierto la puerta a un coche pensado para los conductores en el que la emoción y la experiencia ocupan el primer plano. ¡Ese es el coche en el que ahora estáis sentados!», exclama arqueando elocuentemente las cejas.

Durante los siguientes minutos, mientras nos explica la tecnología del Cayman GT4, dejamos volar la imaginación una y otra vez. El GT4 posee un carisma tan animal, que ya nos imaginamos en un enrevesado circuito de carreras, o recorriendo una mañana de domingo el sinuoso y solitario trayecto que lleva a nuestra casa. Con un ronco rugido, el motor de gran cilindrada (3,8 litros) del 911 Carrera S impulsa enérgicamente el vehículo. Se trata de una unidad de seis cilindros que ha sido especialmente ajustada con otras fases de distribución y con un sistema de admisión adecuado para el Cayman. Con el depósito del GT4 lleno, 283 kW (385 CV) y 420 newtonmetros se topan con 1.345 kilogramos. El resultado es una embestida de una contundencia inesperada, una conducción cargada de energía, una experiencia sublime.

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El coordinador del proyecto: Andreas Preuninger describe el Cayman GT4 como «un portento de diversión»

Y luego está, por supuesto, la posición central del motor: los expertos conocen el modo directo e inmediato que tiene el Cayman de tomar las curvas pronunciadas. En el modelo GT4, esta característica fundamental se ha llevado al extremo. Andreas Preuninger explica con un tono casi conspirativo: «El tren de rodaje del GT4 procede en gran medida del 911 GT3: Porsche Active Suspension Management, otras manguetas, frenos de material compuesto mucho más grandes con rotor de acero y cubo de aluminio, estabilizadores ajustables… Naturalmente, el eje trasero es totalmente nuevo debido a la posición central del motor…» Preuninger enumera enfáticamente con los dedos: «…otro ángulo de caída de las ruedas, brazos transversales ajustables, otros puntos de articulación…» A nosotros ya nos zumba la cabeza, pero Preuninger prosigue su descripción técnica: «Las articulaciones Unibal de las manguetas extraen además hasta la última elasticidad y aportan al vehículo una precisión que no conoce ni siquiera el Cayman GTS. Incluso la afinación de la dirección es distinta que en la versión de serie: se ha diseñado poniendo mucho más énfasis en la conducción de carreras. Si soy capaz de interpretar la información que el vehículo me envía a través de su extremada precisión, tendré una excelente combinación de disfrute y rendimiento».

Es como si el GT4 fuera no sólo el Cayman definitivo en una dosis altamente concentrada, sino también un intento de crear un coche capaz de acompañar cada paso en la evolución de su conductor, de ofrecer aún más potencial. Radiante de satisfacción, Andreas Preuninger asiente con la cabeza: «Exactamente. Utilizamos componentes que pueden dar más que lo estrictamente necesario. El conductor puede exprimirlos al máximo o simplemente disfrutar el puro goce de conducir».

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Elementos deportivos: tapicería de Alcántara en el volante y los asientos para un buen agarre, palanca de cambios más corta para cambiar de marcha con rapidez

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Alto rendimiento: con el GT4, Porsche lleva el rendimiento del Cayman hasta el extremo

Al bajarnos tiramos de las cintas que abren las puertas, Preuninger sonríe: «No es que sean más ligeras que las palancas del vehículo de serie, pero son una bonita tradición de Porsche que deja claro el carácter absolutamente deportivo del vehículo. Y por supuesto, invitamos a los puristas a configurar con el Cayman GT4 una auténtica estrella del circuito: sin radio ni climatización, con asientos de carrera especialmente ligeros. Puro automóvil».

De nuevo estamos de pie en el taller para dar una última vuelta alrededor de este héroe de las carreras. Andreas Preuninger sigue nuestras miradas y comenta espontáneamente los detalles del vehículo: «Las aletas laterales no son un mero adorno. Hacen que el aire entre con más velocidad de flujo en el conducto de admisión del motor: así se cubre su mayor demanda de aire». Al detenernos en la parte trasera para inspeccionar el gran alerón, Preuninger se apasiona otra vez: «Colocar un panel enorme en la parte de atrás puede hacerlo cualquiera, pero lograr el perfecto equilibrio aerodinámico entre el valor Cx y la fuerza descendente, entre agarre aerodinámico y agarre mecánico… eso es todo un arte. 100 kilos de fuerza descendente a altas velocidades: imaginaos que estáis en el tramo norte de Nürburgring, atravesáis volando el tramo de Schwedenkreuz y sentís con qué rotundidad se apoya el automóvil sobre el asfalto y con qué estabilidad reacciona». Eso es lo que nos hemos estado imaginando todo el tiempo. Prácticamente no hemos hecho otra cosa.

Texto Till Daun
Fotografía Steffen Jahn

Cayman GT4 (Modelo 981)

Motor: bóxer central de seis cilindros
Cilindrada: 3.800 cm3
Potencia: 283 kW (385 CV)
Par máximo: 420 Nm a 4.750–6.000 rpm
0–100 km/h: 4,4 s
Velocidad máxima: 295 km/h
Emisiones de CO2 (combinado): 238 g/km
Consumo
urbano: 14,8 l/100 km
interurbano: 7,8 l/100 km
combinado: 10,3 l/100 km
Clase de eficiencia: G