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Porsche - Mi pieza maestra

Mi pieza maestra

Jorge Carnicero dejó escapar su primer gran amor y acabó lamentándolo. Los expertos de la Exclusive Manufaktur le han ayudado a superar aquella dolorosa separación.

Cuando el criador de caballos Jorge Carnicero habla de cómo empezó todo y cómo en 1971 encontró su «primer gran amor», el rostro se le ilumina. Pero de repente, esa luz se desvanece al proseguir su relato: «Y entonces cometí el mayor error de mi vida». Se refiere al dolor causado por la increíble insensatez de haber comprado un maravilloso Porsche 911 S metálico plateado y después venderlo despreocupadamente. Para acabar comprándose otro nueveonce nuevo. «Muchas veces he pensado en volver a encontrar ese Porsche», dice Carnicero, de 68 años. «Es como dejar escapar al primer amor de tu vida. Solo te das cuenda del error que has cometido cuando ya ha pasado mucho tiempo».

«El coche me robó el corazón». Jorge Carnicero

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Trabajo artesanal
En la Porsche Exclusive Manufaktur se instala el embellecedor en el estribo de la puerta.

Fue una pegatina adherida a la ventanilla lateral trasera lo que en su día le cautivó. En ella ponía: «Porsche Markenweltmeister 69, 70, 71». Carnicero no sabía alemán, así que indagó y le dijeron que esas palabras se referían al Campeonato Mundial de Marcas de los años indicados. La aclaración le abrió la puerta a un mundo nuevo que ya nunca abandonó. «La apariencia de aquel coche me robó el corazón, pero la historia que había detrás de la pegatina me fascinó». Desde entonces, este hombre de Lexington, Kentucky, no ha dejado de buscar aquella primera sensación de curiosidad y emoción. Desde 1971, Carnicero ha tenido muchos Porsche, que ha hecho equipar a su gusto por la Exclusive Manufaktur. Pero no ha sido hasta hoy, casi medio siglo después, cuando ha conseguido acercarse a su modelo ideal de Porsche.

Ha sido un Porsche 911 GT3 Touring. Ha pasado casi un año rompiéndose la cabeza por su nuevo amor junto con los expertos en personalización de Porsche. Ha viajado una docena de veces a la sede central de América del Norte en Atlanta, ha hecho y rehecho planos, ha buscado y comparado colores y ha profundizado en la estructura de los materiales. No ha parado. «He sido un verdadero pelmazo», se ríe Carnicero. Y en algún momento le vino a la cabeza esa idea, esa sensación que le llevó de vuelta a la pegatina de la ventanilla lateral trasera de su primer Porsche. Así, el emblema de campeón mundial de marcas también engalana el GT3 Touring. Carnicero ha escogido un lugar especial, labrado sobre la piel del panel central de instrumentos: «Porsche Markenweltmeister 15, 16, 17». Un recuerdo de los inicios de su gran amor traído al presente para crear un futuro.

Para Carnicero, este detalle apenas visible resume la esencia de su entusiasmo por crear personalmente el coche de sus sueños. «La gente me dice: ‹Pero si solo es un coche›, y yo pienso: ‹no habéis entendido nada›. Hay que descubrir la historia que esconde una obra de arte para que esta despliegue todo su potencial», dice Carnicero, diplomado en Bellas Artes por la Universidad de Georgetown. «Cuanto más entiendes una obra de arte, más crece tu pasión por ella. Y esto es precisamente lo que la Porsche Exclusive Manufaktur ayuda a hacer posible. Te va abriendo una puerta tras otra hacia un mundo nuevo, arrastrándote hacia él».

«Me encanta el trabajo manual». Jorge Carnicero

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Manos a la obra en la pieza maestra
Jorge Carnicero aprieta un tornillo del apoyabrazos central de su 911 GT3 Touring.

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Porsche Exclusive Manufaktur

La preocupación por el diseño y la ingeniería, que ha sido omnipresente en las numerosas reuniones con los colaboradores de la Manufaktur, hace que hoy en día Carnicero entienda mejor sus coches deportivos, que se convierten más en parte de una historia que en un objeto bello. Su padre, un ingeniero aeronáutico, le enseñó a ver qué había detrás del diseño y la tecnología de los objetos para que aprendiera a apreciar su verdadero valor. «Actualmente, con toda la producción en masa, a menudo obviamos esta circunstancia y nos olvidamos del vínculo emocional», dice Jorge Carnicero. Durante el proceso de producción con la Manufaktur ha vuelto a descubrir algo muy importante: «Me encanta el trabajo manual».

La configuración del GT3 Touring fue para él un proceso muy focalizado. Para las cuestiones cromáticas recurrió incluso a los consejos de un amigo artista, el pintor paisajista Tom Neel. El modelo ideal de GT3 Touring de Carnicero era el Porsche 911 número un millón, que salió de fábrica en 2017 con el color Irish green. Quería acercarse lo más posible a él, pero para ello tuvo que ceder un poco. «Nunca me ha entusiasmado el color verde», asegura. «Mi color favorito siempre ha sido el azul, pero hay que estar abierto a todo. Los expertos de Porsche y Tom Neel me abrieron los ojos». Así que, a pesar de la debilidad de Carnicero por el azul, el GT3 luce por fuera un British racing green del programa Paint-to-Sample de la Porsche Exclusive Manufaktur, combinado en el interior con piel de color marrón Espresso con matices negros y costuras contrastadas en beige Luxor. Unos sedosos toques de caoba subrayan este diseño histórico. Un extra imposible de conseguir de fábrica.

Cuando en otoño Carnicero vio por primera vez su creación casi terminada en la sede de la Exclusive Manufaktur de Zuffenhausen, por un momento quedó sumido en un estado de estupor. Temía que el resultado de sus ideas pudiera acabar decepcionándole en la realidad. Sin razón. Unas semanas más tarde, Carnicero se encuentra con su creación por segunda vez. En esta ocasión, recién llegada en barco desde Europa y completamente terminada. Se queda sin palabras. «Es mucho más bello de lo que nunca hubiera podido imaginar».

Carnicero ha expuesto su nuevo GT3 durante un tiempo en la sede principal de Porsche Cars North America. El vehículo ha obtenido una gran resonancia, y es una magnífica carta de presentación para el trabajo de la Porsche Exclusive Manufaktur. Si de Jorge Carnicero dependiera, le gustaría que algún día sus descendientes, un hijo y una hija, recibieran su colección Porsche. «Es como un legado», dice. «Y este incluye ahora también el GT3 Touring, mi pieza maestra».

Texto Frieder Pfeiffer
Fotografía Theo Barth

Porsche Exclusive Manufaktur

Porsche empezó a atender peticiones especiales de los clientes en 1978. Desde entonces los acabados a medida, modificaciones y transformaciones han sido llevados a cabo por este departamento, que en 1986 recibió el nombre de Porsche Exclusive y desde 2018 opera como Porsche Exclusive Manufaktur. Cada año perfecciona de manera artesanal hasta 19.000 vehículos de serie, dispone de unas 700 opciones de pedido distintas y atiende encargos especiales como los de Jorge Carnicero. Porsche Exclusive Manufaktur asesora a los clientes en la fábrica central de Zuffenhausen así como en las filiales de Los Ángeles y Atlanta.