Control máximo.

La competición automovilística es un juego de equipo. Entre ingenieros, conductores y el resto del personal de apoyo. Y, en especial, entre vehículo y piloto. Para el 911 RSR esto significa que las características dinámicas son la prioridad. Por eso, durante el desarrollo de la generación actual, la atención se centró en la implementación consecuente de esta máxima. Todo está diseñado para mantener las manos donde se necesitan en la agitada escena de las carreras: en el volante. Se eliminaron las funciones redundantes y el puesto de conducción se diseñó de la manera más clara y simplificada posible. Nada distrae al conductor, que puede concentrarse completamente en su trazada y en marcar un buen tiempo en cada vuelta. Lo esencial en un entorno tan competitivo como las carreras de resistencia más duras del mundo.