En 1997, el Porsche Boxster estableció un nuevo estándar en potencia y seguridad en el segmento de mercado de los deportivos descapotables. Este roadster combinaba las cualidades dinámicas de un deportivo con una funcionalidad total. Un nuevo tipo de cinemática de la capota permitía abrirla y cerrarla eléctricamente en tan solo doce segundos. El Boxster se diferenciaba de sus competidores más fuertes gracias a su concepto de motor central con un bóxer de 6 cilindros típico de Porsche. La generación de motores de la gama Boxster estaba refrigerada por agua.
El capó, los faros delanteros con luz de cruce y de carretera, intermitentes y luces antiniebla, las aletas delanteras y las puertas del 911 Carrera 996 eran idénticas a las del Boxster, debido al diseño común de las piezas.