También Ferdinand Porsche aprovechó esta tecnología. Al fin y al cabo, el fundador de la compañía construyó prácticamente el primer propulsor híbrido de serie. En el año 1900, para la vienesa k. u. k. Hofwagenfabrik Ludwig Lohner & Co. Su Lohner Porsche « Semper Vivus » contaba ya con dos motores de combustión interna, así como con motores eléctricos de cubo de rueda y era capaz de almacenar temporalmente energía en una batería.