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      <p>Un vistazo al interior: para Porsche ha implicado siempre también la adopción de una posición. En el Boxster Spyder se trataba de acabar radicalmente con las comodidades. Adoptando así también inevitablemente una diferenciación. Entre aquellas personas que no han conocido jamás la conducción en toda su pureza, o que la han olvidado hace mucho. Y aquellas otras que no desean aguar su diversión al volante con mullidas comodidades.</p>
      <p>La consecuencia en el Boxster Spyder: el interior se limita a lo esencial. ¿Adiposidades? Ya de por sí impensables. En su lugar se reserva al conductor la posibilidad de explorar sus propios límites deportivos. En un puesto de conducción concebido específicamente para esa finalidad. Todo destaca por su funcionalidad y se maneja intuitivamente. Sin tener que darle muchas vueltas. El objetivo: desencadenar sin demora el enorme poderío del Boxster Spyder. Exactamente igual que la fascinación de su conductor.</p>
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